domingo, 9 de noviembre de 2008

Turdularia, sólo un sueño.

Paseo por las dehesas del sur de Extremadura, entre sus encinas y su denso sotobosque. Me pierdo en la gama de colores que le da la paleta del otoño. Los verdes intensos van difuminándose en marrones, que quieren llegar a ser naranjas o amarillos. Los árboles caducos tejen una mullida alfombra con sus hojas rendidas al frío. Los olores a jara y romero perfuman el fresco aire de los montes de esa Sierra Morena que viene a morir a la meseta extremeña. Los pequeños lagos, aliviados por la llovizna, sirven de espejo a un sol que ya no quiere ser sol. Sólo anhela descansar del verano y dormitar entre las espumosas nubes otoñales. A lo lejos se distingue entre nieblas una torre esbelta, que se aúpa sobre sus piedras para llegar a lo más alto. Se tambalea y hace repicar las campanas en un sonsonete pegadizo. Debajo, a sus pies, como si el tiempo no existiera, descansa impasible un pueblo que un día se llamó Turdularia.

Turdularia no es un municipio tangible ni verdadero. Es sólo una parte de una historia antigua o soñada, una hierofanía que proviene del platónico mundo de las ideas. Lo que debería haber sido, pero que no fue. Un sueño, sólo un sueño. El blog, de este modo, no es más que un demiurgo con la función de intermediario entre esa nebulosa imaginaria y sus lectores. Es una crónica que media entre el presente y el pasado. Entre lo irascible y lo concupiscible. Entre lo real y lo imaginario.

El nombre de Turdularia posiblemente provenga de muy antiguo, de cuando los pobladores de estas tierras se llamaban túrdulos. De antes de que los cartagineses despertaran a esa gente de su letargo. De antes de que Plinio el Viejo violara su anonimato y los nombrara en sus escritos. De antes de que los militares, los geógrafos o los escritores latinos los localizaran en la región que queda en medio de los cursos fluviales del Betis (Guadalquivir) y del Anax (Guadiana). De cuando los íberos y los celtas se asentaban en la Iberia que, años después, fue sumergida en las aguas de la cultura de los romanos. De antes, de mucho antes de todo.

Bienvenidos a Turdularia.

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